Descripción

Este blog forma parte del proyecto narrativo "Los seis momentos clave de mi vida" bajo la dirección del maestro Sandro Cohen dentro de la materia Redacción Universitaria del departamento de Humanidades, División de Ciencias y Humanidades de la Universidad Autonoma Metropolitana - Azcapotzalco.

domingo, 26 de mayo de 2013

¡Vaya!, ¡pequeño susto!

Tenía apenas 10 años. Era un jueves por la mañana. El día parecía ser muy bello.
Entre como siempre, muy contenta a un día más de clases. Todo era perfecto, hasta que llego la hora de hacer deportes con el maestro de Educación Física. Entre ejercicios de calentamiento, nos dio instrucciones para continuar la clase con una serie de rutinas para desarrollar nuestras habilidades. Llego mi turno, tenía que probar desde que altura podía dar una marometa. El nivel; era medio, el panorama; era limpio, y por fin me decidí a hacerlo. Pero, ¡oh sorpresa! El maestro se atravesó al mismo tiempo que yo di la marometa, lo cual provocó que cayera mal y uno de mis huesos tronara muy feo. El maestro no le dio la mayor importancia y todo paso desapercibido. Terminó la hora y todos regresamos al salón de clases. Mientras tanto la maestra nos dictaba la tarea y el dolor era cada vez más insoportable. Llego la hora de la salida, y al ver a mi mamá le informe lo que ocurrió. Enseguida me llevo a urgencias, pero el trauma fue peor; los médicos informaron que la lesión era algo grave, por lo cual tenía que permanecer internada unos cuantos días.
En realidad yo no quería quedarme ahí, me puse a llorar y abrace a mi mamá.
Las horas parecían ser eternas; el día, era demasiado lento; el ambiente, era muy pesado; y yo, solo veía llegar a mucha gente herida, lo cual me hacía pensar que lo mío no era tan grave, como para permanecer más tiempo ahí. Antes de dar la media noche, se acercó un doctor del turno de la tarde a preguntar el diagnóstico que me habían dado, ante lo cual procedió a realizarme una serie de radiografías para checar que no hubiera daños mayores; y fue así, todo indicaba que era solo un esguince.
Posteriormente el doctor muy amable; indicó que podía irme a casa usando el collarín que minutos después me entregó, y siguiendo una serie de instrucciones; entre las cuales estaba guardar reposo por unas semanas.
Al día siguiente, mi mamá acudió a la escuela para informar sobre lo que me había ocurrido y el maestro recibió una sanción. Aunque eso no remediaba el trauma que me toco presenciar, ni aliviaba el dolor que sentía, al no poder realizar mis actividades diarias.

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