Descripción

Este blog forma parte del proyecto narrativo "Los seis momentos clave de mi vida" bajo la dirección del maestro Sandro Cohen dentro de la materia Redacción Universitaria del departamento de Humanidades, División de Ciencias y Humanidades de la Universidad Autonoma Metropolitana - Azcapotzalco.

domingo, 2 de junio de 2013

¿Amor u Obsesión?

Tenía apenas siete años. Cursaba el primer año de Primaria. Mis pensamientos solo se enfocaban en cumplir con mis tareas y echarle ganas a la escuela. Mi mamá decía que esa era mi única responsabilidad.
De pronto un día, un niño de mi grupo llamado Alfredo, me dijo que le gustaba y me preguntó que si quería ser su novia. Yo no supe que responderle, la verdad es que me dio mucha pena y me puse colorada, pero no entendía el ¿Por qué? Si a esa edad apenas era una niña y no sabia lo que eran esas cosas del amor, así que me fui sin decirle nada.
Lo más curioso es que Alfredo, pasó todo ese primer año pidiéndome una oportunidad y hubo momentos en los que me sentía acosada por él. Creí que el gusto se le pasaría al sentirse ignorado por mi, pero no fue así.
Cabe destacar que Alfredo era un niño muy inteligente. Siempre sacaba notas muy buenas y al finalizar el ciclo escolar recibía reconocimiento de primer lugar. Y no es que yo no lo fuera, pero por una mínima diferencia de puntos, yo quedaba en segundo lugar.
Para mis compañeros e incluso los maestros eso parecía ser una competencia entre los dos.
Recuerdo muy bien que al finalizar el tercer año, logre obtener el primer lugar en aprovechamiento académico. La mamá de Alfredo me miro un tanto extraña y sorprendida. En parte la entendía, ya que yo también lo estaba y no me esperaba dichos resultados, mucho menos mi mamá. Sin embargo, Alfredo mostraba una actitud desapercibida.
Llegamos a cuarto grado, teniendo en cuenta que cada año insistía en que lo aceptara. Él decía estar enamorado de mí, pero nunca entablamos una conversación como tal. Fue así que me decidí a decirle de frente que yo no quería ser su novia y que solo podía ofrecerle una amistad.
A veces me desesperaba que Alfredo no entendiera la palabra “NO”, pues llegamos a sexto año y él seguía molestando con lo mismo. Lo que más me chocaba era que sus amigos y los míos me hicieran una especie de burla y trataran intervenir para que yo lo aceptara y dijeran que solo le rompía el corazón. En realidad hacían sentirme mal.
Lo más chistoso es que mi mamá solo se burlaba de mí y decía que era cosa de niños, algo pasajero y que mejor  evitara enojarme. Afortunadamente terminamos la primaria. Lo malo es que lo volví a encontrar en la secundaria. ¡Rayos!

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