Descripción

Este blog forma parte del proyecto narrativo "Los seis momentos clave de mi vida" bajo la dirección del maestro Sandro Cohen dentro de la materia Redacción Universitaria del departamento de Humanidades, División de Ciencias y Humanidades de la Universidad Autonoma Metropolitana - Azcapotzalco.

domingo, 9 de junio de 2013

Más que mi mejor amiga... una hermana para mí

Haber cursado la secundaria me dejó huellas, algunas buenas, otras no tanto, pero al final aprendí de ellas. Conocer a Amellalli, por ejemplo. Jamás imaginé que ella se convertiría en mi mejor amiga, o más que eso, una hermana para mí.
Desde que la conocí, en los primeros días de haber entrado al primer año de secundaria, me simpatizó mucho. La relación se fue dando poco a poco. Comenzamos integrando un equipo de trabajo, y terminamos siendo muy buenas amigas.
La verdad es que durante los dos años que estuve con ella, en el mismo grupo, en la misma escuela, incluso en el mismo taller, me di cuenta de que es una persona extraordinaria en todo el sentido de la palabra. Con ella podía ser realmente yo, sin ser juzgada.
El hecho de poder llamarla Amiga, comenzaba a tener sentido. Me agradaba compartir buenos y malos momentos con ella; platicar de nuestras vidas, conocernos más a fondo, compartir secretos, reír, llorar, hacer travesuras, hablar de nuestros primeros amoríos, etcétera; resultaba ser muy divertido.
Desafortunadamente, al finalizar el segundo año, los papás de Amellalli tomaron la decisión de irse del Distrito Federal, al estado de Guanajuato. En primer lugar porque allá tenían algunos terrenos y su papá necesitaba estar al pendiente de ellos, y en segundo, por problemas de salud.
Al enterarme de que ella se iría de aquí, me llené de tristeza. Mi mejor amiga se iba. ¿Con quién iba a seguir haciendo locuras? ¿Dónde encontraría otra mejor amiga? Y aunque sé que tenía más amigos dentro del grupo, las relaciones no eran como con ella. Comenzaba a sentirme incompleta, y no me quedaba más que aprovechar los últimos días con Ame. A ninguna de las dos nos agradaba la idea de separarnos, pero realmente no se podía hacer nada, más que seguir con la amistad a pesar de la distancia.
Ya han pasado un poco más de cinco años desde que se fue de la ciudad, y hasta la fecha seguimos en contacto. A pesar de  la distancia que existe entre nosotras, de que no hablamos diario y de que no viene frecuentemente al Distrito Federal, me hace sentir que nada ha cambiado. Me emociona cada vez que viene, pues eso prueba que la relación sigue siendo la misma, incluso un poco mejor, y eso causa una gran alegría en mí. Puedo presumir de tener a la mejor amiga del mundo, y así parezca exagerado, para mí realmente lo es. 

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