Descripción

Este blog forma parte del proyecto narrativo "Los seis momentos clave de mi vida" bajo la dirección del maestro Sandro Cohen dentro de la materia Redacción Universitaria del departamento de Humanidades, División de Ciencias y Humanidades de la Universidad Autonoma Metropolitana - Azcapotzalco.

domingo, 23 de junio de 2013

No todo es lo que aparenta ser

Tenía 14 años cuando me tocó presentar el examen de COMIPEMS, el cual definiría en qué escuela de nivel medio superior estudiaría. Pasó un mes para que salieran los resultados. Lo recuerdo muy bien, 31 de julio de 2009. La espera había sido muy larga, realmente deseaba quedarme en alguno de los planteles de la UNAM, pero desafortunadamente no fue así. Los resultados indicaban claramente que el lugar que tenía asignado era el Colegio de Bachilleres, Plantel 2. No lo podía creer. Estaba muy decepcionada de mis resultados, de mi pésimo desempeño y por supuesto no quería estudiar ahí. Me sentía como una ingenua enamorada con el corazón roto.
Al escuchar esto, mi mamá hizo todo lo posible por levantarme los ánimos. Mi familia insistió en que entrara a la escuela y sino me gustaba, para el próximo año podía presentar de nuevo el examen.
Así fue. Acepté probar un semestre. Confieso que al principio no me agradaba la idea de estudiar ahí, ya que la escuela no tenía fama de ser muy buena y al conocerla por primera vez, el aspecto que tenía no era nada agradable que digamos;  pero conforme pasaban los días, las semanas, y los meses, el gusto comenzaba a surgir, ya que tenía muy buenos profesores, y aunque de mis compañeros no opinaba lo mismo, sabía que de mí dependía lograr un buen desempeño dentro del plantel.
En realidad nunca imaginé que conforme pasaban los semestres, me agradaba estudiar ahí. Incluso ya no insistí en volver a presentar el examen, y más porque encontré a personas muy especiales como Brenda, Fernanda, Ingrid, Vanessa, Vania y Vasti, las cuales con el paso del tiempo se convirtieron en mis mejores amigas.
Aunque solo me tocó estar con ellas un semestre, eso bastó para forjar una muy buena amistad. Con ellas compartí muchas cosas, viví momentos increíbles. En general fueron grandes experiencias que jamás olvidaré. Haber estudiado en esa escuela me dejó muy buenos recuerdos y otros no tanto, pero al final aprendí de cada una de las experiencias vividas.
Ahora compruebo que es cierto que La escuela no hace al alumno, sino que el alumno hace la escuela, y que así sea el peor lugar para estudiar, si uno tiene ganas de aprender, lo hará sin que importe nada más.

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