Tenía 14 años cuando me tocó presentar el
examen de COMIPEMS, el cual definiría en qué escuela de nivel medio superior
estudiaría. Pasó un mes para que salieran los resultados. Lo recuerdo muy bien,
31 de julio de 2009. La espera había sido muy larga, realmente deseaba quedarme
en alguno de los planteles de la UNAM, pero desafortunadamente no fue así. Los
resultados indicaban claramente que el lugar que tenía asignado era el Colegio
de Bachilleres, Plantel 2. No lo podía creer. Estaba muy decepcionada de mis
resultados, de mi pésimo desempeño y por supuesto
no quería estudiar ahí. Me sentía como una ingenua enamorada con el corazón roto.
Al escuchar esto, mi mamá hizo todo lo posible
por levantarme los ánimos. Mi familia insistió en que entrara a la escuela y
sino me gustaba, para el próximo año podía presentar de nuevo el examen.
Así fue. Acepté probar un semestre. Confieso
que al principio no me agradaba la idea de estudiar ahí, ya que la escuela no
tenía fama de ser muy buena y al conocerla por primera vez, el aspecto que
tenía no era nada agradable que digamos; pero conforme pasaban los días, las semanas, y
los meses, el gusto comenzaba a surgir, ya que tenía muy buenos profesores, y
aunque de mis compañeros no opinaba lo mismo, sabía que de mí dependía lograr
un buen desempeño dentro del plantel.
En realidad nunca imaginé que conforme
pasaban los semestres, me agradaba estudiar ahí. Incluso ya no insistí en
volver a presentar el examen, y más porque encontré a personas muy especiales
como Brenda, Fernanda, Ingrid, Vanessa, Vania y Vasti, las cuales con el paso
del tiempo se convirtieron en mis mejores amigas.
Aunque solo me tocó estar con ellas un
semestre, eso bastó para forjar una muy buena amistad. Con ellas compartí
muchas cosas, viví momentos increíbles. En general fueron grandes experiencias
que jamás olvidaré. Haber estudiado en esa escuela me dejó muy buenos recuerdos
y otros no tanto, pero al final aprendí de cada una de las experiencias vividas.
Ahora compruebo que es cierto que La escuela no hace al alumno, sino que el
alumno hace la escuela, y que así sea el peor lugar para estudiar, si uno
tiene ganas de aprender, lo hará sin que importe nada más.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario